Descubriendo la Gimnasia Bothmer con Roberto Martínez
Este curso damos la bienvenida a Roberto Martínez, nuevo maestro de la tercera clase, cuyo recorrido en el ámbito del movimiento y la pedagogía Waldorf le ha llevado a convertirse en uno de los impulsores de la Gimnasia Bothmer en España. Con la misión de compartir este arte de movimiento y sus beneficios, Roberto se suma al equipo aportando su experiencia y compromiso con el desarrollo integral de los alumnos.
¿Quién es Roberto?
Soy un ser humano que se va trabajando y sigue trabajándose. Soy padre de tres hijos y vivo en un pueblito cerca de las montañas; la naturaleza y los deportes al aire libre son mi pasión.
No quería ser maestro al principio porque mi padre, mi hermana y mi hermano son maestros, y mi madre trabajó toda su vida en escuelas como cocinera. Yo decía: “no quiero ser maestro”. Quería ser veterinario, quizá por mi conexión con la naturaleza.
El deporte me ha acompañado desde siempre. A los nueve años entré en el club de atletismo de Collado Villalba y desde entonces correr es una de mis pasiones. Me gusta jugar a cualquier cosa y todos los deportes; no soy el mejor en ninguno, pero soy el segundo en todos.
Estudié Magisterio en Educación Física y tuve la suerte de empezar a trabajar en 2001 en el Colegio Fontenebro. Allí trabajé en comedor, ruta, piscina y luego como tutor de segundo de primaria durante ocho años.
Tras una crisis existencial dejé la escuela y estuve dos años buscando qué me llamaba, hasta que descubrí la agricultura biodinámica. Ahí descubrí también a Rudolf Steiner.
A través de una mamá de la Escuela Artabán llegué a la pedagogía Waldorf. En 2009 comencé a trabajar allí y a formarme como maestro en la Escuela Libre Micael. Con el tiempo entendí que la formación Waldorf y la antroposofía son caminos que nunca terminan. “Es un camino infinito hasta que cruzas el umbral”.
¿Cómo llegas a la Gimnasia Bothmer?
Pregunté si en la pedagogía Waldorf había algún trabajo de movimiento más allá de la euritmia. Mis compañeras me hablaron de la Gimnasia Bothmer. En España se conocía poco; Manuel Guijarro había sido su primer impulsor, pero tras su fallecimiento se generó un vacío.
Ese vacío comenzó a llenarse cuando la maestra Jessie Delage desarrolló un trabajo en Tenerife en 2012-2013 con un pequeño grupo. A ese grupo lo llamamos Grupo Cero.
Mientras tanto, yo tenía un libro de la gimnasia, escrito por Alaidis Bothmer, y fui investigando por mi cuenta, desarrollando los corros, inventándome melodías, los ritmos, explorando el movimiento.
En 2014 llegó a Madrid un encuentro de preformación con Jessie Delage. Asistí junto con otros maestros de educación física y de otras áreas. De ahí nació un grupo de formación. Éramos unas 21-22 personas.
La formación duró cuatro años, de 2014 a 2018, hasta graduarnos y obtener el título de maestro en Gimnasia Bothmer.

¿Qué es la Gimnasia Bothmer?
La Gimnasia Bothmer es un arte de movimiento creado para las escuelas Waldorf. Cuando se fundó la primera escuela en 1919, Steiner y los maestros observaron que los alumnos tenían dificultad para sentarse bien, problemas posturales, y que había mucha gravedad en la forma de sostenerse.
Steiner pidió a Bothmer una gimnasia espiritualizada cuyo objetivo fuera la verticalidad sin peso. La verticalidad es una de las cuestiones fundamentales del ser humano.
Bothmer venía del ámbito militar y dominaba artes como la equitación y la esgrima. Él acudía junto con su madre a conferencias de la sociedad antroposófica. Steiner vio en él un conocimiento profundo del movimiento y percibió el anhelo de dedicarse a la pedagogía. Cuando Bothmer le preguntó cómo empezar, Steiner sólo le dijo: “Alégrese usted”.
Desde esa alegría, ese motor, Bothmer desarrolló alrededor de 40 ejercicios basados en las leyes del espacio, del movimiento y en la imagen del ser humano. Estos ejercicios acompañan el desarrollo infantil, juvenil y adulto, respetando las etapas evolutivas. Son como pequeñas coreografías que tienen esa idea de acompañar a desarrollar un movimiento, equilibrio, conocimiento del propio cuerpo en relación con el espacio.
¿Qué beneficios tiene?
Los beneficios son amplísimos, aunque los ejercicios parecen muy sencillos. A través del trabajo con la gravedad y levedad se liberan presiones físicas, anímicas y espirituales. La repetición y aprendizaje de los 40 ejercicios ayudan a equilibrar esos tres ámbitos que son la globalidad del ser humano. A diferencia de otras prácticas, aquí entra esa parte espiritual que lleva la antroposofía.
Quien la practica percibe enseguida cómo cambia su relación consigo mismo y con el espacio. Y en ese espacio están los otros. Como dice mi maestra Jessie Delage: “Estoy de pie con otros para obrar en el mundo”.
La gimnasia trabaja la tridimensionalidad humana:
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Plano frontal (verticalidad – voluntad)
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Plano horizontal (ámbito social, sentir, corazón como punto de partida)
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Plano sagital (delante, detrás – misión, objetivo, claridad, pensar)
Integra música, dibujo, modelado; modelamos huesos y partes del cuerpo humano en arcilla. Es pedagógica, pero también terapéutica. Se puede practicar desde tercero de primaria hasta el infinito.
Es un compendio de muchas disciplinas.

¿Cómo se integra en la escuela?
En Artaban comencé a practicarla desde tercero de primaria, primero “semi conscientemente” y después ya con pleno sentido tras mi formación. La pedagogía curativa que ofrece me permitió trabajar en grupos pequeños y explorar su aspecto terapéutico.
En la Escuela Libre Micael también he empezado con la tercera clase, realizando el primer corro. Se presenta como una asignatura diferenciada como la euritmia, dentro del currículum de educación física pero también surge de manera orgánica en la parte rítmica de la tutoría, para los niños como un corro.
La escuela tiene una relación histórica con la gimnasia: Manuel Guijarro, Vicente Miró, Carlos Malagón… Todos han aportado esta semilla, que sigue germinando. Siento que el jardín está abonado.
¿Qué dimensión espiritual o profunda tiene?
Al trabajar los planos frontal, horizontal y sagital tocamos la voluntad, el sentir y el pensar. Cuando estos planos se equilibran “tocamos el infinito, tocamos a Dios y Dios nos toca”. Mi maestra dice que es la gimnasia de los dioses, la que practican ellos allá arriba y que a través de Bothmer, Steiner y la antroposofía se ha encarnado.
Los sacerdotes de la Comunidad de Cristianos nos dijeron al ver practicar esta gimnasia: “Ordenáis el espacio, y el espacio os ordena a vosotros”.
La gimnasia pone en relación mi yo centrado y mi yo periférico. Me libera de mis egoísmos, armoniza el cuerpo vital y genera una respiración entre mi interior y el mundo.
Cuando trabajamos con las fuerzas del infinito trabajamos con el cuerpo etérico y vital. Primero hacemos un equilibrio de nosotros, pero también encontramos en ese infinito la armonía y fuerzas vitales que además armonizan el ámbito anímico, del pensar, sentir y la voluntad.
Al practicarla el objetivo desde el cuerpo físico es percibir, sentir, tener la consciencia de un yo único y esencial que es mi individualidad, pero ahí también entra el yo periférico, el que está en el entorno. Me pone en relación conmigo y el entorno con el espacio a través del movimiento más consciente.
¿Dónde se puede practicar?
Yo practico la gimnasia todas las mañanas y todas las noches. He llevado grupos de práctica durante varios años con familias de distintas escuelas, personas vinculadas a la antroposofía y a la Comunidad de Cristianos, formaciones.
Ahora mismo existe una formación activa (Grupo 3) que están en su segundo año formativo. Me gustaría volver a crear grupos de práctica en la escuela, abiertos a familias, maestros y cualquier persona interesada.
En verano de 2026 vamos a iniciar un nuevo grupo de formación, quien pudiera estar interesado puede ponerse en contacto con la Asociación Española de Gimnasia Bothmer a través del correo electrónico gimnasiabothmeresp@gmail.com
¿Cuál es el futuro de la gimnasia Bothmer?
Aunque fuera de la antroposofía se conoce muy poco, poco a poco está llegando a más escuelas y formaciones.
Cuando los niños y jóvenes la practican, se percibe algo especial, un cambio en la postura, en la mirada, en el gesto, en el pensamiento, en el sentimiento y en la voluntad.
Creo que la gimnasia tiene mucho futuro. Nuestro trabajo es traerla al mundo y mostrarla.
¿Qué papel juegas en el legado de la gimnasia bothmer?
En 2024, nuestra maestra Jessie Delage hizo un llamamiento y preguntó quién quería continuar su legado. Tres dimos el paso de libertad: Paloma, Aitor y yo. Ese paso es parte de la gimnasia: muchos ejercicios terminan con un paso hacia adelante.
Hemos terminado la formación para poder formar a otras personas y ya podemos empezar grupos de formación en España.
Desde 2018 hasta ahora, no he faltado a ninguna formación que se ha hecho, porque para mí estar a lado de esas personas que llevan el movimiento y la antroposofía tan profundamente, que son sabios, para mí solo eso es un gran aprendizaje.
¿Hay algo más que te gustaría compartir?
Comparto un verso que nos regaló una compañera de mi grupo de formación, Isabel Alonso, ya fallecida.
“En el espacio infinito, conócete como ser humano.
En la intimidad del alma, siente mundos ilimitados.
Descubrirás entonces que sólo en el ser humano se solucionan los enigmas del mundo.”
Rudolf Steiner